Con su estilo barroco y atrevido lleno de símbolos andinos, las
minimansiones de la nueva burguesía aymara que afloran en las calles de El Alto
no pasan inadvertidas.Sus propietarios a menudo invierten millones de dólares en edificios opulentos
y gastan fortunas en salones de bailes con colores brillantes. “Son una nueva
burguesía aymara que migró del campo y logró éxito en el comercio”, a la que
además le gusta ostentar su cultura a la par que su poder económico, dice el
antropólogo jesuita Xavier Albó.Las minimansiones combinan arquitectura moderna con diseños tradicionales y
reflejan sobre todo dos cosas: la riqueza de los dueños y su condición de
aymaras. Hay unos 120 edificios de ese tipo en Bolivia, la mayoría de ellos en
la gigantesca barriada pobre de El Alto, según la historiadora de la
arquitectura Elisabetta Andreoli, quien describe el estilo como “neoandino”. Y
hay muchas más bajo construcción.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario