miércoles, 11 de febrero de 2015

Investigadores de la UTN desarrollan un equipo para transformar la energía undimotriz en energía eléctrica.

Quienes hayan tenido la oportunidad de meterse aunque sea una vez al mar conocen la fuerza de sus olas. Te empujan. Te giran. Te pasean. Y después de un rato, sin saber cómo, uno termina a varios metros de distancia del lugar en el que dejó sus ojotas. Además de proveer un pasatiempo divertido, esa capacidad que poseen las olas y las ondas del mar para, por ejemplo, hacer oscilar las toneladas de acero de un transatlántico, conocida como energía undimotriz, puede aprovecharse para obtener energía eléctrica. ¿Cómo? Es algo que ingenieros y científicos de todo el mundo están investigando desde mediados del siglo XX. Sin embargo, los proyectos para el aprovechamiento de la energía undimotriz a gran escala comenzaron a tomar mayor impulso en la década del ‘70, luego de la gran crisis petrolera que obligó a una búsqueda de fuentes renovables de energía. Actualmente, hay algunos emprendimientos en funcionamiento, especialmente en países con importante tradición marina como Dinamarca, Noruega, España y Portugal. También, en 2013, se instaló una planta piloto en el puerto brasilero de Pecem. De todos modos, si bien se cuentan casi mil propuestas patentadas en el mundo, la mayoría todavía se encuentra en estado incipiente. En la Argentina, el equipo pionero de investigación es el Grupo Undimotriz de la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN BA). Se trata de un grupo interdisciplinario de investigadores que está desarrollando un dispositivo para transformar la energía undimotriz en energía eléctrica. En este momento, están finalizando el prototipo a escala 1:10 (diez veces más chico), paso previo a la construcción del equipo final, el cual se instalará en la escollera del puerto de Quequén, provincia de Buenos Aires.El dispositivo está constituido por un cuerpo cilíndrico donde se aloja el sistema electromecánico, unido a dos brazos de palanca que tienen una boya adosada en su extremo. “Las boyas flotan pero también tienen su propio peso. Entonces, cuando la ola atraviesa el dispositivo, la boya va a tender a subir, y cuando la ola se va, va a tender a bajar por peso propio. Es jugar con el empuje y la gravedad”, resume Haim. “A este movimiento vertical, que en realidad es un movimiento senoidal, porque va para un lado y para el otro, nosotros mecánicamente hacemos que gire siempre para el mismo lado y de manera constante”. Ese movimiento acciona un generador de energía eléctrica, que se trasladará hacia la costa mediante un cableado, hasta una estación transformadora y distribuidora de energía. En el caso del prototipo, a modo de demostración del funcionamiento del dispositivo, los cables que salen del generador están conectados a una cajita que contiene unos pequeños leds que se prenden al mover las palancas. “El generador es un desarrollo argentino pero la empresa que lo hace lo manda a fabricar a China porque es más barato. Por ahora, colocamos éste por una cuestión de comodidad y rapidez, pero la idea es hacer un equipo factible de ser construido en nuestro país, con una tecnología que manejemos nosotros y que no tengamos que recurrir a externos”, enfatiza el ingeniero Mario Pelissero, director del proyecto. “Además, esto, así como está, es una caja cerrada y me gustaría que fuera algo más abierto, porque estamos en una universidad, tenemos que difundir todo lo que estamos haciendo para que los alumnos puedan interpretar el mecanismo, estudiarlo y mejorarlo”.

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