La irresponsabilidad de ciertos funcionarios públicos nos ha colocado en una posición que no nos merecemos, y que necesariamente debe ser reparada.
Quiero ser claro y terminante: desmiento y rechazo totalmente las acusaciones que se me han hecho en los últimos días. Jamás saqué ni un documento, ni una trituradora, ni nada que se le parezca de Télam. Quienes me conocen pueden dar fe del compromiso que tengo con mi profesión y con el sector público, en el que trabajé los últimos años.
Lo cierto es que una discusión estrictamente laboral con las autoridades designadas por el gobierno nacional en la Agencia, derivó en una operación mediática para forzar mi renuncia. Después vinieron el despropósito de la denuncia penal y los allanamientos nocturnos, con amenazas e intentos de detención incluidos.
Todo iniciado a partir de un simple video editado con la intención de hacer pasar como "un robo" lo que no es más que la mudanza de un piso a otro de una trituradora de papel. A su vez, los colegas que recibieron ese material de manos de las autoridades de Télam, jamás me llamaron para conocer mi versión de los hechos.
Por último, agradezco las muestras de apoyo y cariño que durante estos días me hicieron llegar desde amigos y compañeros, hasta gente que no conozco; y ya que estamos les pido que por favor me ayuden a difundir lo que realmente sucedió.
Un abrazo.
Pablo
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