lunes, 12 de enero de 2015

Agroquímicos: evidencias científicas de sus efectos nocivos en la salud

Investigaciones de universidades van más allá de los altos rindes de las cosechas. En Córdoba se duplicaron las muertes de cáncer en donde se produce soja. “El modelo de producción agropecuario es un enorme problema de salud pública” señala el bioquímico Raúl Horacio Lucero, quien desde hace años analiza y documenta casos de pacientes expuestos a agroquímicos que registran serias malformaciones ortopédicas y genitales. Considerado un referente en el estudio de la afección de agroquímicos a la salud, Lucero expone acerca de los casos que logró documentar sobre pacientes que registraban serias malformaciones ortopédicas y genitales, derivados del Hospital Pediátrico del Chaco a su laboratorio de Estudios genéticos. La frecuencia con la que empezó a ver en pacientes de zonas rurales anomalías como focomelia, sindactilia, acortamiento de miembros, aplasia de huesos del brazo, imperforación anal, hipertrofia de clítoris, entre otras, lo llevó a tomar registro de estas consultas.“Nunca tuve duda de que las malformaciones eran producidas por la exposición a los agroquímicos de embarazadas en edad gestacional temprana. De todas formas, no podía publicar estas observaciones porque requerían de estudios epidemiológicos a largo plazo que las fundamentaran; además de mediciones de plaguicidas o sus metabolitos en sangre y en orina, como así también medir, de alguna manera, el nivel de alteración del ADN en esos pacientes mediante estudios de genotoxicidad”, explicó Lucero a Argentina Investiga.
-En un primer momento, los trabajos del doctor Andrés Carrasco sobre los efectos de la exposición a los agroquímicos eran objetados por la comunidad científica. ¿Cuánto cambió desde entonces hasta estos tiempos?
-Con el trabajo de Carrasco ocurrieron dos cosas: primero, que él dio una mala noticia, y dar una mala noticia en ciencia casi siempre es problemático. ¿Por qué?, porque detrás de esto hay una facturación millonaria que no debería cuestionarse. En Argentina hay 25 millones de hectáreas con cultivos genéticamente modificados, en los que se aplican 300 millones de litros de agrotóxicos. Carrasco, con su estudio, dijo: “Cuidado con lo que se está aplicando porque no es tan inocuo ni benigno como está clasificado”.
En segundo lugar, lo que hizo fue dar a conocer públicamente los resultados de su investigación antes de publicar en una revista científica. Eso les sirvió a muchas personas como argumento para poder refutar y decir que no era científico su hallazgo, porque no está publicado. Siendo un ex presidente de Conicet, conocía muy bien los pasos que debe seguir una publicación para que sea validada; él decía que la sociedad debía conocer antes sus resultados al ser un problema de salud colectiva…, después, en 2010, lo publicó en “Chemical Research in Toxicology” y siguieron desacreditándolo. En el mes de junio de 2014, la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario aprobó por unanimidad y aclamación el proyecto que instituye el 16 de junio como “Día de la Ciencia digna” en honor al científico Andrés Carrasco, fallecido el 10 de mayo de 2014, basado en su compromiso y coherencia en defensa de una verdad ya inocultable.

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