miércoles, 6 de julio de 2016

Carta de Milagro al alicaido Gerardo Morales

Con humildad Gerardo, te pregunto: ¿a qué le tenes tanto miedo? ¿Por qué tanta obsesión contra mi? ¿No te alcanza con tenerme detenida desde hace casi 7 meses que ahora también queres ponerme un bozal? ¿No te alcanza con tener todo el aparato del Estado puesto al servicio de perseguirme a mí y a mis compañeros?
No cumpliste con ninguna de tus falsas promesas de campaña. Con suerte, a los cooperativistas que por miedo o desesperación aceptaron agachar la cabeza y rendirse a tus pies, no les diste más que migajas. Prometiste sueldos de 8500 pesos y no les diste más de 2500.
Hablaste de transparencia. Contanos a todos los jujeños qué hiciste con los 1500 millones de pesos que ya te entregó el gobierno nacional. Puedo apostarte a que cuando termines tu mandato no vas a haber construido en la provincia, con todos los recursos, ni la mitad de lo que hicimos nosotros.
Está aumentando diariamente la desocupación y no sólo de los cooperativistas a los que dejaste en la calle para hacer tus negocios con las empresas privadas. Estás dejando sin trabajo a 800 trabajadores del Ingenio La Esperanza –en donde tuviste responsabilidad de la quiebra junto con tu socio Eduardo Fellner- para beneficiar a tu amigo Blaquier. A fin de año cierra Mina Pirquitas. Cientos de empleados públicos hoy son nuevos desocupados.
De un día para el otro, el boleto de transporte pasó de 5,50 a 8 pesos; a diferencia de otros gobernadores que apoyaron a la gente, vos avalaste los tarifazos en la provincia; se firmaron nuevos contratos con la empresa de recolección de basura que sólo benefician a los radicales y a tus socios históricos. Para el pueblo, para los más humildes: nada.
Por estas cosas me tenes tanto miedo. Tenes miedo de darme la libertad porque soy tu única opositora. No te animas a discutir política conmigo y utilizaste a la justicia que vos armaste para que ejecuten tus caprichos. No podes soportar que mantenga, a pesar de todo lo que me estás haciendo, mis convicciones.
Pero no se olviden, Gerardo, que el poder no es eterno y que ya va a llegar la hora en que tengan que rendir cuentas a la gente, que es la que verdaderamente importa.Por eso, con cariño Gerardo, de corazón, un consejo: empezá a gobernar para todos los jujeños.

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